¿Qué puede hacer de verdad una persona cuando el juego se ha convertido en un problema para alguien de su familia, y qué no puede hacer por él? Ayudar a un familiar con problemas de juego empieza casi siempre por dos preguntas muy concretas: a quién llamar y qué trámites puedes hacer tú mismo. Quien busca esta información suele hacerlo cuando el problema ya lleva tiempo instalado y el dinero empieza a faltar, y no siempre sabe a quién preguntar primero: por eso este texto empieza por el contacto y termina también por él. La vía inmediata es llamar al 900 200 225, la línea de FEJAR (Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados), y buscar una asociación cercana en los listados de FEJAR o de la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ). La otra mitad de la respuesta importa igual: la autoprohibición y la autoexclusión son trámites personales que un familiar no puede iniciar por otra persona.

¿Necesitas ayuda ahora?

FEJAR atiende el 900 200 225, un teléfono que su propia web describe como «de ayuda e información totalmente anónimo, gratuito y confidencial»; puede llamar tanto la persona que juega como cualquier familiar preocupado por ella. La información está en fejar.org. Si hay riesgo inmediato o una urgencia médica, el número es el 112.

¿Puedes pedir ayuda si quien juega es otra persona?

Sí. FEJAR describe su teléfono como una línea «de ayuda e información», y esa descripción no la condiciona a que llame quien juega: puede hacerlo un padre, una pareja, un hijo o cualquier persona del entorno que esté preocupada por el juego de otra. No hace falta dar tu nombre ni el de tu familiar, y la llamada no exige tener ya decidido qué hacer.

Las asociaciones federadas en FEJAR y el buscador de instituciones de la DGOJ tampoco están reservados a la persona que juega: entre los registros hay entidades pensadas expresamente para las familias, aunque no siempre lo digan en el nombre. Antes de llamar, conviene tener claro qué quieres preguntar, ya sea información general, orientación sobre cómo acompañar el proceso o una asociación cerca de tu domicilio, porque la orientación telefónica se limita a eso y no sustituye una evaluación profesional de la situación de tu familiar. Esta guía tampoco ofrece un guion de conversación ni pautas terapéuticas: eso corresponde a un profesional sanitario, no a un texto informativo.

Qué cambia para ti: puedes dar el primer paso sin que tu familiar lo haya dado antes, y sin que la llamada tenga que terminar en una decisión inmediata.

¿Qué no puedes hacer por tu familiar?

La autoprohibición, la inscripción en el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego (RGIAJ), es, por norma general, un trámite que solicita la propia persona: por sede electrónica con certificado digital, DNIe o Cl@ve, de forma presencial ante registros públicos, comisarías o salas de juego, o mediante la app DNIe autoprohibidos. La normativa prevé también una vía a petición de un tercero interesado —la propia norma reconoce como tal a los familiares del participante dentro de un grado de parentesco concreto— o por resolución judicial, pero la normativa no lo convierte en un trámite simple: exige acreditar esa condición ante la Administración, no basta con pedirlo por teléfono o email a la DGOJ.

La autoexclusión funciona de otra manera pero llega a la misma conclusión: es la facultad de una persona de solicitar que se le restrinja temporalmente el acceso a su propia cuenta de juego, y solo el titular de esa cuenta puede pedirla ante el operador. Los límites de depósito siguen la misma regla: los fija el propio jugador en su cuenta. Tu familiar tiene que dar ese paso; tú no puedes darlo por él, y ningún operador te lo va a permitir aunque le expliques la situación.

Tampoco existe un atajo por la vía del dinero: la normativa prohíbe las transferencias entre cuentas de distintos jugadores, y el operador no puede concederle crédito a tu familiar. Eso no es una recomendación financiera, este texto no la da, sino la razón por la que «hacerse cargo de su cuenta» o «pagarle desde la tuya» no es un camino que la ley deje abierto. Tampoco puedes consultar su historial de juego ni su saldo: esa información pertenece únicamente al titular de la cuenta.

Qué cambia para ti: tu papel no es tramitar nada en su lugar, sino acompañarlo hacia los recursos que sí puede usar él mismo, y hacia los que sí están abiertos para ti: la línea, las asociaciones y la sanidad pública.

¿Dónde hay una asociación que atienda a familias?

FEJAR es una federación de asociaciones y federaciones autonómicas repartidas por el país; el listado se filtra por provincia y da acceso al detalle de cada entidad, aunque los teléfonos concretos de cada asociación no aparecen en la vista general y conviene consultarlos ahí mismo en el momento en que los necesites.

Existe además un camino oficial más amplio: el buscador de instituciones de la DGOJ reúne 191 registros filtrables por comunidad autónoma y por tipo de entidad: asociaciones de la sociedad civil, organismos oficiales, redes sanitarias, universidades y otros centros. Entre esos registros hay entidades pensadas explícitamente para las familias, como AADOJU o AAFAL, cuyo propio nombre incluye la palabra «familias». No hace falta memorizar cifras ni nombres: el paso concreto es entrar en cualquiera de los dos buscadores, filtrar por tu provincia o comunidad autónoma y anotar el contacto antes de necesitarlo.

¿Y la sanidad pública?

La propia DGOJ, en su página sobre comportamientos de riesgo, recomienda que las personas afectadas «acudan a los servicios sanitarios para recibir una evaluación psiquiátrica», y la puerta de entrada habitual es el médico de atención primaria, que deriva a salud mental cuando hace falta. Es una vía distinta de FEJAR: pasa por el sistema público de salud, no por una federación de personas que ya pasaron por lo mismo, y no exige haber llamado antes a ningún teléfono.

Para orientarse dentro de esa red existe Ayuda cerca de ti, un mapa interactivo del Plan Nacional sobre Drogas y el Ministerio de Sanidad que localiza la red pública de atención a las adicciones, sin un apartado específico para el juego. El Real Decreto 176/2023 obliga a los operadores a informar de que existen estructuras del Sistema Nacional de Salud dedicadas a la prevención y atención de estos trastornos, pero un listado único y estatal de centros especializados solo en juego no existe: lo honesto es decirlo así. Si tu punto de partida es la sanidad, el primer paso es pedir cita con el médico de cabecera y contarle lo que ocurre.

¿Cómo saber si lo que ves es un problema de juego?

La DGOJ recoge diez criterios de la Asociación Americana de Psiquiatría que ayudan a reconocer cuándo el juego se ha convertido en un problema, y dos de ellos hablan directamente del entorno: «se engaña a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas» y «se han arriesgado o perdido relaciones interpersonales significativas, trabajo, pareja». El Plan Nacional sobre Drogas añade un tercer rasgo relevante para una familia: el apoyo económico repetido de familiares y amigos para aliviar situaciones financieras causadas por el juego. Esto se describe como un criterio a tener en cuenta, no como una instrucción para dejar de ayudar económicamente ni como un reproche hacia quien ya lo ha hecho.

La misma página oficial ofrece dos cuestionarios de autoevaluación, el SOGS y el NODS; ninguno de los dos sustituye un diagnóstico profesional, son solo un punto de partida. Puedes ver el detalle de los criterios y el test en las señales de un problema con el juego y el test de autoevaluación. Como contexto, el último estudio de prevalencia de la DGOJ (2022-2023) sitúa en un 2,01 % la parte de la población jugadora con algún síntoma de juego problemático, cifra que sube al 11,57 % entre quienes juegan en línea: no eres la única familia que se hace esta pregunta.

Si quien apuesta es menor de edad

La ley fija la edad mínima en 18 años, y los operadores autorizados deben verificar la identidad y la mayoría de edad antes de activar una cuenta y también antes de pagar cualquier premio; sin esa verificación no hay retirada posible y el registro se cancela pasado un mes. Si descubres que un hijo menor ha jugado en un operador con licencia, puedes presentar una denuncia ante la DGOJ por incumplimiento de la norma.

Aquí conviene no confundir dos trámites que suenan parecido: la denuncia es un aviso de que se ha incumplido la ley y no convierte a quien la presenta en parte del procedimiento, así que no vas a recibir noticias sobre el resultado; la reclamación, en cambio, es la vía para resolver un conflicto propio con un operador con licencia, como un pago no realizado. Si lo que quieres es que se investigue una infracción, es una denuncia; si lo que quieres es resolver algo que te afecta a ti directamente, es una reclamación.

Como contexto de por qué esto importa: la última nota del Plan Nacional sobre Drogas (ESTUDES 2025, estudiantes de 14 a 18 años) señala que el 13 % ha jugado a juegos de azar en línea alguna vez, con un 20,7 % entre los chicos frente a un 5,3 % entre las chicas, y que entre quienes juegan en línea un 27,7 % muestra un posible juego problemático, frente al 23,5 % de la edición anterior. No es un dato para asustar, sino la razón por la que la verificación de edad y materiales como nocaigas.com, una iniciativa de FEJAR dirigida a jóvenes, familias y profesionales, y el dosier del Plan Nacional sobre Drogas sobre salud y adolescencia existen como recursos de prevención, no como manual para las familias.

Preguntas frecuentes

¿Puedo llamar al 900 200 225 si el problema lo tiene otra persona?

Sí. FEJAR describe la línea como «de ayuda e información», sin condicionarla a que llame quien juega. Puede hacerlo un familiar, una pareja o cualquier persona del entorno preocupada, sin necesidad de dar su nombre ni el de la persona afectada.

¿Puedo inscribir a mi familiar en el RGIAJ sin que él lo pida?

Por norma general no. La inscripción en el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego es un trámite personal; la vía a instancia de un tercero está reservada a supuestos concretos ligados a una resolución judicial, no a una solicitud directa de la familia.

¿Puedo pedir a un casino en línea que cierre la cuenta de mi pareja?

No. La autoexclusión solo puede solicitarla el propio titular de la cuenta ante el operador. Un tercero no puede iniciar ese trámite, y el operador no está autorizado a aceptarlo aunque conozca la situación de la persona.

¿Hay asociaciones que atiendan a las familias y no solo a quien juega?

Sí. Entre los registros de FEJAR y del buscador de instituciones de la DGOJ hay entidades como AADOJU o AAFAL, pensadas expresamente para familias de personas con problemas de juego; se localizan filtrando por provincia o comunidad autónoma.

¿Qué hago si descubro que mi hijo menor de edad ha apostado en línea?

Puedes presentar una denuncia ante la DGOJ, ya que los operadores autorizados deben verificar la identidad y la mayoría de edad antes de activar una cuenta y antes de pagar premios. La denuncia no te convierte en parte del procedimiento ni recibirás el resultado.

¿Adónde acudo en la sanidad pública?

El punto de entrada habitual es el médico de atención primaria, que deriva a salud mental si hace falta. El mapa Ayuda cerca de ti, del Plan Nacional sobre Drogas, localiza la red pública de atención a las adicciones en general.

¿Puedo saber cuánto ha jugado o perdido mi familiar?

No. El historial de juego y el saldo de la cuenta son información del titular, y ningún operador se la va a facilitar a un tercero. Solo tu familiar puede consultar sus propios movimientos o compartirlos contigo si lo decide.

Fuentes

Ayudar a un familiar con problemas de juego no significa tramitar nada en su lugar, sino saber a quién puede llamar él y a quién puedes llamar tú. Este texto no es asesoramiento jurídico, atención sanitaria ni asesoramiento financiero: reúne información de contacto verificada, con la fecha en que se comprobó. Si en algún momento no coincide con lo que publican FEJAR o la DGOJ, prevalece siempre el organismo correspondiente. Encontrarás más herramientas de juego seguro y ayuda reunidas en un mismo sitio, y el detalle de nuestra política de juego responsable. Y si el problema no es el dinero sino el juego, el teléfono sigue siendo el mismo: FEJAR, 900 200 225.